Franco Colapinto dejó de lado por un momento lo estrictamente deportivo y habló sobre cómo cambió su vida desde que se instaló en la Fórmula 1. Durante una entrevista con el canal Corazón de F1, en el marco del Gran Premio de Madrid, el piloto de Alpine se refirió a la fama, los viajes y su presente en Mónaco.
“No soy famoso, soy piloto”, afirmó el argentino de 23 años. Aunque reconoció que la exposición lo obliga a prestar mayor atención a algunas decisiones, aseguró que intenta mantener su forma de vivir. “Cuando te empieza a conocer un poco la gente, tenés que tomar medidas y capaz las decisiones de lo que hacés pueden afectar otro tipo de cosas”, explicó.
Colapinto también destacó el cariño que recibe cada vez que regresa al país. “Yo también disfruto saludar a la gente, de ir al cine... si me ven y quieren mi foto, con mi foto. No me molesta y lo disfruto”, señaló.
Su especial relación con “Pechito” López
Otro de los puntos de la entrevista fue su vínculo con José María “Pechito” López, con quien comparte entrenamientos y momentos durante su estadía en Mónaco.
“Lo amo a Pechito. Al final, es la única persona que tengo y siempre me cuidó mucho desde que llegué”, expresó Colapinto.
Además, destacó la disciplina y competitividad del experimentado piloto. “A pesar de haber llegado y ganado mucho sigue con una motivación muy grande para seguir corriendo, seguir ganando y seguir compitiendo”, aseguró.
La confesión de Colapinto sobre Mónaco
El argentino también reconoció que no termina de sentirse identificado con el estilo de vida del lugar donde reside.
“No soy muy fan de Mónaco, donde vivo, porque es una vida un poco falsa a la que yo no estaba acostumbrado”, confesó.
Sin embargo, encontró aspectos positivos. Colapinto destacó que es un lugar donde puede desconectarse y valoró especialmente sus condiciones para entrenar. “Es un lugar muy lindo, con montañas, con el mar”, señaló.
Finalmente, se refirió al desgaste que genera la Fórmula 1. Definió al cronograma como un “calendario que es terrible” y reconoció que la cantidad de viajes genera cierta distancia con su entorno. “Estamos muy lejos, viajo tanto y creo que eso genera cierta lejanía”, concluyó.